El contexto cotidiano permite descubrir aspectos que incluyen conexiones matemáticas diversas, usualmente de una forma diferente a la que se suele presentar en los libros de texto. Ello facilita la propuesta de una metodología para trabajar de forma globalizada y con variada dificultad, que permite enlazar diversos conocimientos matemáticos y de otras áreas de conocimiento, adaptarse a distintos niveles educativos y atender al desarrollo sostenible. Una posibilidad es utilizar el entorno de una granja centrado, por ejemplo, en huevos, hueveras y pollos. Se experimentó con futuro profesorado de matemáticas para, posteriormente, animarlo a crear tareas basadas en el entorno real que se pudieran utilizar para el aprendizaje matemático. Los resultados del análisis de sus producciones mostraron que, considerar el contexto cotidiano para la enseñanza, puede favorecer la motivación, el pensamiento crítico y el aprendizaje para su futuro trabajo profesional. A pesar de la escasez de la muestra, las interesantes implicaciones educativas abren futuras posibilidades para utilizar el contexto cotidiano para facilitar el aprendizaje.